- David Irán Villarreal Hernández, estudiante de Arquitectura en FES Aragón obtiene primer lugar con su papalote “El Sueño de O’Gorman”
Por Darío Valadés Villegas y Ángel Jared González Hernández
CDMX, a 21 de febrero de 2026. – Rodeado de solemne blancura, ornamentada con diversas artesanías que aluden a la historia, el folclor y la fe. El Museo de Arte Popular premió a David Irán Villareal Hernández por su destacable trabajo artístico y artesanal en la elaboración del papalote “El Sueño de O’Gorman”, mismo que surca el amplio salón principal del museo en compañía del resto de cometas concursantes.
El Concurso Nacional de Papalotes en esta edición celebró los 70 años de la creación de la Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autónoma de México ubicada en Ciudad Universitaria, y galardonó menciones honoríficas y primeros tres lugares por sus obras.

En presencia de los concursantes, visitantes nacionales, extranjeros; autoridades del Museo y de la UNAM, como el Jefe del Departamento de Consulta, Mtro. Noel Jovani Sámano Hernández; la subdirectora de servicios bibliotecarios, Dra. Verónica Soria Ramírez; concursantes y familiares se dio cuenta de la trayectoria que curso la UNAM para descentralizar la Biblioteca Nacional de México ubicada en el ex Templo de San Agustín y que fungió de 1867 hasta 1979 como nos compartió la Dra. Soria Ramírez:
DVV: ¿Qué motivó este concurso de papalotes que han celebrado?
VSR: Este año se cumplen 70 años de servicio y queremos hacer extensivo toda nuestra celebración porque para nosotros es una celebración que la Biblioteca tenga las puertas abiertas para toda la sociedad mexicana.
DVV: Perfecto, con respecto a estos 70 años de la Biblioteca Central de la UNAM, ¿qué nos puede decir al respecto de este recorrido tan extenso que ha tenido la biblioteca para la labor educativa que ha tenido para las incontables generaciones, tanto en CU como para todas las facultades que vamos a buscar el conocimiento en la biblioteca central?
VSR: Mira, esta biblioteca fue pensada en su momento para hacer la Biblioteca Nacional, pero en su momento los movimientos políticos y culturales se opusieron a que se trasladara a Ciudad Universitaria las colecciones que estaban en el campus precisamente aquí en la zona del centro. Entonces, incluso si tú puedes ver en el Muro Nor-Poniente, aparece el escudo que dice BN y HN, Biblioteca Nacional y Hemeroteca Nacional, al decidir los intelectuales y el congreso que no se trasladara a la Universidad, se decidió hacer esa su Biblioteca Central.
Ahí confluyen las colecciones de muchas bibliotecas de todo el Campus Central y es una biblioteca multidisciplinaria, que actualmente da servicio de 8:30 a 21:30 horas de lunes a domingo.
Solo cierra en dos periodos vacacionales. Verano e inverno. Y como bien lo mencionaste, ahí ya confluye no solo a los universitarios, sino para toda la sociedad mexicana. Ahí se encuentra información, es una biblioteca con estantería abierta, es “yo tomo mis libros”, tenemos por supuesto bases de datos o acceso a internet, tesis digitales, la mayor colección de tesis a nivel latinoamericano la tenemos nosotros en las tesis de nuestros egresados.
Tenemos revistas, periódicos y, por supuesto, más de 600.000 volúmenes en libros que están a disposición de la comunidad. Además, tenemos muchos espacios colaborativos para que trabajen en equipo, tenemos 12 salas de lectura, una sala de cómputo especializada para que obviamente haga desde imprimir un trabajo que ya casi nadie imprime, ¿verdad? Todo el mundo lo mandamos por correo o adjunto, pero aun así, para que en ella (Biblioteca Central) elaboremos nuestros trabajos, prestamos dispositivos móviles para que puedan trabajar en nuestras salas y contamos con un pequeño jardín interior donde podemos leer al aire libre.
Eso es la Biblioteca Central, con una serie de actividades culturales, como esta en la que estamos el día de hoy.

Premiación
En las menciones honoríficas se reconocieron los papalotes “70 años leyendo, aprendiendo y volando” de Erick Eduardo Salazar González de la Ciudad de México y “Alma universitaria” de Manía Cardiaca, procedente de Milpa Alta, CDMX.
Turma Tlalo, también oriunda de la alcaldía Milpa Alta, fue premiada con el tercer lugar por su papalote: “La Identidad de México” resultando acreedora a un premio de $10,000.00 (Diez mil pesos MXN), en segunda posición fue elegida la cometa “Árbol del saber” de Jonathan Cortés Hernández de Tultepec, Estado de México, quien fue recompensado con $15,000.00 (Quince mil pesos MXN).
Finalmente, fue nombrado vencedor de la 19.ª edición del Concurso Nacional de Papalotes del Museo de Arte Popular, el joven estudiante de noveno semestre de la carrera de Arquitectura en la Facultad de Estudios Superiores Aragón, David Irán Villareal Hernández con su papalote: “El Sueño de O’Gorman” siendo premiado con la suma de $20,000.00 (Veinte mil pesos MXN).

Al respecto concedió para Causa y Efecto una entrevista en la que nos compartió su larga y difícil travesía para lograr la fabricación de la cometa premiada.
DVV: ¿Cómo hiciste la conexión entre arquitectura y Papalotes como parte de la artesanía que aquí se presenta en el museo?
DIVH: Es que a mí me encanta mucho lo que es lo de los museos, toda esta parte y me encanta mucho como que el arte popular, me encantan los colores, todo eso, pues porque es lo que nos representa. Y pues en arquitectura hacemos maquetas, hacemos planos, todo manual y pues vi la convocatoria, pero pues no me quería inscribir, yo dije, no, pues lo voy a dejar pasar Y una amiga me dijo, oye, es que eres arquitecto y vi que, de concurso de arquitecto, y yo pues a ver, vamos a intentarlo.
DVV: Con respecto a tu labor como arquitecto, ¿Crees que la obra de O’Gorman tenga alguna relevancia para ti, profesionalmente hablando?
DIVH: Sí, la verdad sí. Es que, por ejemplo, la historia de O’Gorman es muy, muy triste y pues a mí es uno de los mejores arquitectos, bueno, es uno de mis arquitectos favoritos, y justamente porque siento que antes del dinero y antes de la moralidad, bueno, de ser inmoral, puso primero sus principios.
Y al escuchar justamente lo de la convocatoria que era la Biblioteca Central, yo dije no, es que es un claro ejemplo y pues soy como que muchos me olvidan y sí he escuchado como que comentarios que dicen que en la Biblioteca está fea o algo así, yo digo, no, pues ¿cómo? si tiene la historia de nuestro país, todo eso y pues fue una persona que a pesar de todo eso, pues siguió adelante con ese proyecto y yo dije, no, pues tengo que plasmarlo y yo dije, no, pues él era una persona muy soñadora y dije, voy a poner a Juan O’Gorman soñando como la leyenda de Ícaro. Alguien que quiso volar todo eso y por eso dije el cóndor y el águila sosteniendo a Juan O’Gorman por los cielos y claro, pues dije, bueno, según yo también se vi a Tlaloc, ¿no? Los colmillos y se ven los ojos de Tlaloc.
AJGH: ¿Cómo fue el inicio de la planeación y qué fue lo más complicado para ti durante el proceso?
DIVH: Creo que lo más complicado fue conseguir los materiales, fue muy complicado, porque, por ejemplo, yo quería conseguir. El material original era carrizo. Pero nadie vende carrizo en la Ciudad de México y dije, pues dónde puedo encontrarlo y yo dije, pues voy a ir a un terreno baldío a buscarlo y fui y pues ya los había limpiado todos y luego estaba yo bien y pues ya no servía. Y dije, no, pues ¿dónde? Y fui a Jamaica y me dijeron que no vendía, solamente vendía bambú y dije, bueno, pues el bambú es ligero y sirve para esta actividad. Después dije, no, pero es que necesito hacerle esas formas raras, todo eso y cómo lo voy a hacer. Y dije, ah, con mimbre y pues tampoco nadie vende mimbre.
Anduve buscando artesanos de mimbre aquí en Ciudad de México y la mayoría ya no vive aquí, ya la mayoría está en otros estados y nadie vende mimbre aquí y fui con un artesano que es uno de los pocos allá en el mercado de Jamaica y me dijo: “es que a mí me lo traen una vez cada mes y ya se me acabó” y yo dije, no, pues qué voy a hacer y el estado que más produce mimbre era uno allá en el norte y dije, no, pues no me voy ir hasta el norte.
Una persona que se dedica a los muebles, todo eso fue lo que me dijo, ah, pues yo tengo mimbre. Y pues de ahí ya saqué el mimbre, después hay que mojarlo una vez que lo mojas ya podría ser más maleable, pero tenía que esperar porque mojado va a mojar todo el papel china. Y pues ya tuve que darle forma, amarrarlo. Todo fue con un lazo de maguey y todo así el proceso y ya. Y fue muy tardado y luego intenté cortar el mimbre, pero yo ocupo mucho el bisturí y pues hasta me corté los dedos así y yo no ajá, fue toda una odisea el proceso y, por ejemplo, yo primero inicié con el concepto.
Dije, pues justamente es la Biblioteca Central y yo dije sí o sí, tengo que poner a Juan O’Gorman. No me importa, pero tengo que colocarlo ahí. Y tenía varias ideas, pero dije, no, y es que una de las cosas fundamentales que hacer era que tenía que volar. Y yo dije, no, es que quería ser muy una escultura, pero dije, no, pues tiene que ser plano y ligero.
Y de hecho sí, a pesar del tamaño, está muy ligero, muy muy ligero.
AJGH: ¿Vuela?
DIVH: Ajá, lo pesé con una báscula y pesa un kilo 200 libras. Así que pues sí, puede volar. Y después dije, para traerlo para acá, me lo voy a traer caminando. Le dije, pues no lo traigo caminando, no, no hay problema, pero pues no, no podía, pues porque vi que la Ciudad de México es un caos.
Y dije: va a ser un caos si me lo traigo caminando. Y pues pensé, ya en un camión de mudanza. Me quedo mal de la mudanza. Tuve que conseguir una camioneta, lo amarramos en el techo y yo estaba bien preocupado porque todo es papel de china.
Durante el proceso me pasó que estaba cortando todo. Estaba poniendo las plumas, bueno, los cestos y se cayeron las tijeras y perforaron el ala. Así de frágiles. Y pues yo dije, no, y pues tuve que arrancar el ala y volver a iniciar. Y ya cuando lo volví a iniciar, pues ya después de toda su aventura en el transporte yo dije, ah, pues sí, yo creo que lo acomoda y no pasa nada. porque en mi primer intento cuando arranca la camioneta que se suelta al viento y ahí comprobé que sí podía volar.
Entonces porque estaba volando cada rato, ¿no? La camioneta se tuvo que ir caminando. Se supone que Maps me marcaba que era media hora de mi casa para acá, pero como nos fuimos tan lento, fueron dos horas. Y aun así se estaba levantando en el toldo por lo mismo que está muy ligero. Así que pues ahí sí vuela.
Terminada la ceremonia de premiación, las autoridades del Museo de Arte Popular, la Secretaría de Cultura y la Universidad Nacional Autónoma de México agradecieron de nueva cuenta a los participantes del concurso y a los asistentes al evento, procediendo a invitar a los visitantes a continuar visitando el Museo y valorar a los artesanos que enriquecen la diversidad cultural material de los pueblos.





