Por: Itzel Ignorosa
El Estadio Azteca, mejor conocido actualmente como Estadio Banorte y apodado como el “Coloso de Santa Úrsula”, es el primer estadio en el mundo en ser sede de tres Copas del Mundo: 1970, 1986 y 2026.
Su construcción empezó en el año de 1960, gracias al empresario Emilio Azcárraga Milmo y Guillermo Cañedo, de la mano de los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares Alcérreca, quienes ganaron el concurso para poderlo diseñar y construir. El proyecto se distinguió principalmente por su techo volado, la visibilidad óptima de los aficionados desde cualquier punto y una capacidad inicial cercana a los 105,000 espectadores.
Este recinto fue construido en suelo de lava volcánica, lo que implicó la detonación de casi 100,000 toneladas de roca en la zona de Santa Úrsula Coapa, en la alcaldía Coyoacán. Por ello, su sobrenombre de Coloso de Santa Úrsula: “Coloso” por haber sido en su momento el estadio más grande del mundo y “Santa Úrsula” por su ubicación.
Por otro lado, el nombre oficial “Estadio Azteca” fue escogido mediante un concurso nacional iniciado poco después de la colocación de la primera piedra en 1962. Aunque ya existían rumores sobre el nombre y la persona ganadora, fue el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz quien lo oficializó el día de la inauguración, siendo el ganador de este concurso Antonio Vázquez Torres, un ciudadano de León, Guanajuato, quien recibió como premio dos asientos dentro del estadio por 99 años.
La inauguración se llevó a cabo a las 12 horas del 29 de mayo de 1966 con un lleno total en el partido del Club América contra el Torino de Italia, que terminó con un empate 2-2, dando historia al primer gol dentro del Estadio Azteca por el brasileño Arlindo Dos Santos, jugador del América, al minuto 10.
Juegos Olímpicos XIX
Dos años después, en 1968, se celebraron los Juegos Olímpicos XIX en la capital de México. Dando sede oficial el Estadio Azteca solamente en la disciplina de fútbol, albergando los partidos más importantes, incluyendo la Gran Final que se disputó entre Hungría y Bulgaria, favoreciendo el marcador a Hungría 4-1, logrando así su tercer título olímpico en esta rama.
Sin mencionar, que el equipo mexicano logró en estos Juegos Olímpicos su mayor avance al llegar hasta la semifinal, pues solían ser eliminados en las primeras rondas. México se encontraba disputando su pase a la final, asegurando la medalla de plata, contra Bulgaria, con quien perdió 3-2, dejándolo solamente con la posibilidad de pelear la medalla de bronce contra Japón, con quien nuevamente perdió 2-0; quedando así en 4to lugar y siendo el primer equipo latinoamericano anfitrión en llegar a una semifinal olímpica y quedarse a un paso de la medalla.
El “Mundial Perfecto”: Primera Copa del Mundo del Estadio Azteca
Para mayo de 1970, el Estadio Azteca se convertiría en sede de la inauguración de la primera Copa del Mundo de México, haciendo un hito muy significativo para la historia del deporte y del país, pues este mundial se convertiría en el primero a nivel global en ser transmitido a color, en usarse físicamente las tarjetas amarillas y rojas para las sanciones de alguna falta, y en hacerse fuera de Europa y Sudamérica.
Durante el desarrollo del mundial, el Estadio Banorte albergó la semifinal más emocionante de la historia recordada como el “Partido del Siglo”, Italia contra Alemania Occidental. Esta semifinal comenzó con un gol de la selección italiana al minuto 8, ventaja que se mantuvo durante casi todo el partido, pero fue al minuto 90 donde la selección de Alemania logró el empate, enviando el encuentro a tiempos extra. En la prórroga se vivió uno de los momentos más intensos: se anotaron cinco goles en rápida sucesión, hasta que finalmente Italia aseguró la victoria con un marcador de 4-3, consiguiendo el pase a la final. El partido también estuvo marcado por circunstancias dramáticas, uno de ellos fue que el jugador alemán Franz Beckerbaver tuvo que disputar desde el minuto 77 el partido con el hombro dislocado debido a la falta de cambios, además, de la polémica por un penal no marcado y varias jugadas salvadas prácticamente sobre la línea de gol.
Brasil e Italia disputaron la final de esta copa, el resultado fue contundente, Brasil se impuso 4-1, mostrando al mundo el llamado “Jogo Bonito”, un estilo de juego basado en la creatividad, la técnica y la alegría dentro del campo. Con esta victoria, Brasil conquistó su tercera Copa del Mundo y se quedó de manera definitiva con el trofeo original, la Copa Jules Rimet. Aquella tarde también se consolidó la leyenda de Pelé, quien se convirtió en el único jugador en ganar tres Copas del Mundo, alcanzando la cima del fútbol mundial en el césped de Santa Úrsula. Por todo ello, este torneo es considerado por muchos historiadores y aficionados como el “Mundial perfecto”. El Estadio Azteca no solamente fue sede de eventos varoniles, sino también femeniles, pues en 1971 fue sede del Mundial Femenil organizado por la Federación Internacional Europea de Fútbol Femenino (FIEFF) ya que la FIFA aún no reconocía el papel de las mujeres dentro del fútbol. Sin embargo, este hecho marcó un antes y después gracias al apoyo de la afición mexicana que logró llenar el recinto con 110,000 personas durante la final que se disputó entre México y Dinamarca, poniendo un récord mundial de asistencia para un evento deportivo femenino. Y aunque México no ganó el torneo, el “Coloso de Santa Úrsula” se convirtió en la segunda sede de este torneo.


