Por: Itzel Ignorosa
Con el inicio del nuevo milenio, el Estadio Azteca reafirmó su importancia no sólo dentro del fútbol mexicano, sino también a nivel internacional. Durante los años de los 2000, el Coloso de Santa Úrsula se transformó en uno de los escenarios más imponentes de América Latina, especialmente en la Copa Libertadores, torneo en el que los clubes mexicanos comenzaron a competir y a desafiar históricamente a las potencias sudamericanas.
Uno de los momentos más recordados ocurrió en 2001, cuando Cruz Azul disputó la final de ida de la Copa Libertadores frente al equipo argentino Boca Juniors. Aquella noche, el estadio lució completamente lleno para apoyar a “La Máquina”, convirtiéndose en la primera ocasión en que un club mexicano alcanzaba la última instancia del torneo más importante de Sudamérica. Aunque el campeonato terminaría definiéndose en Argentina, la imagen del Azteca abarrotado quedó marcada.
Por su parte, el Club América protagonizó varias noches memorables en el recinto durante las ediciones de 2000, 2008 y 2010. Equipos históricos como River Plate y Santos de Brasil tuvieron que enfrentar no sólo al rival en la cancha, sino también a la atmósfera imponente del Coloso de Santa Úrsula. El Azteca volvió a demostrar por qué era considerado uno de los estadios más difíciles del continente.
Sin embargo, el 2 de octubre de 2005 rompió una nueva frontera al convertirse en la primera sede fuera de Estados Unidos en albergar un partido oficial de temporada regular de la NFL. El duelo entre los Arizona Cardinals y los San Francisco 49ers reunió a 103,467 aficionados, estableciendo en ese momento el récord de asistencia más grande en la historia de la liga para un juego de temporada regular.
La década de 2010: Récords mundiales y homenajes
La década de 2010 consolidó al Estadio Azteca como un recinto histórico capaz de reunir generaciones, romper récords y seguir escribiendo páginas únicas dentro del deporte y el entretenimiento.
El 10 de julio de 2011, volvió a ser escenario de una final mundialista, esta vez dentro de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA. La selección mexicana derrotó 2-0 a Uruguay ante cerca de 100 mil aficionados, en una noche que desató la euforia nacional. Los goles de Antonio “Pollo” Briseño y Giovani Casillas sellaron el triunfo que convirtió a México en el primer país anfitrión en conquistar este torneo juvenil.
Meses después, en febrero de 2012, el recinto cambió nuevamente el deporte por el espectáculo y recibió el homenaje masivo “América celebra a Chespirito”, dedicado al actor Roberto Gómez Bolaños, una de las figuras más importantes de la televisión latinoamericana. Miles de personas provenientes de distintos países llenaron el estadio para reconocer la trayectoria del creador de personajes como “El Chavo del 8” y “El Chapulín Colorado”.
Años más tarde, el 6 de abril de 2019, el estadio volvió a entrar en los libros de historia con un dato sin precedentes. Durante el encuentro entre Cruz Azul y Querétaro, el delantero argentino Milton Caraglio anotó de cabeza el gol número 10,000 en la historia del Estadio Azteca dentro del fútbol profesional.
Ningún otro estadio había documentado semejante producción goleadora dentro de competencias profesionales de primer nivel.
2020 a la actualidad: Renovación y el Triple Mundial
Con miras hacia una nueva Copa del Mundo, el Estadio Azteca inició en la década de 2020 una de las transformaciones tecnológicas más importantes de su historia.
En 2020 comenzaron los trabajos de modernización enfocados principalmente en la infraestructura y experiencia visual del inmueble. Se instaló un sistema de iluminación LED de última generación, diseñado para optimizar tanto la visibilidad deportiva como las transmisiones televisivas internacionales. Además, se renovó completamente la superficie de juego con nuevos sistemas de drenaje y mantenimiento híbrido, buscando cumplir con los estándares más exigentes de la FIFA.
Finalmente, en 2022, se confirmó oficialmente que el Estadio Azteca sería una de las sedes de la Copa Mundial de la FIFA 2026, organizada conjuntamente por México, Estados Unidos y Canadá. Con ello, el Coloso de Santa Úrsula alcanzó un logro sin precedentes: convertirse en el primer y único estadio en albergar tres Copas del Mundo distintas.
El inmueble no solo será sede mundialista por tercera ocasión (tras 1970 y 1986), sino que además tendrá el honor de albergar una tercera ceremonia inaugural, algo jamás conseguido por otro estadio en la historia del fútbol.
De esta manera, el Estadio Azteca, hoy conocido oficialmente como Estadio Banorte, no solamente consolidó su legado como uno de los recintos más emblemáticos del deporte mundial, sino que confirmó que su historia continúa escribiéndose. Porque más allá de los partidos, los conciertos o las finales, se convirtió en un símbolo de identidad colectiva, un escenario donde México le ha mostrado al mundo su pasión, su capacidad y su historia.

